El envejecimiento, lo que aprendimos en la charla con el neuropsicólogo Alfredo Ruiz

por | 1 Sep, 23 | Artículos

Hablamos sobre el envejecimiento y que hace que envejezcamos a ritmos diferentes, de los factores protectores y los que aceleran su ritmo y de por qué la memoria juega un papel importante en todo el proceso.

Qué es el envejecimiento

El envejecimiento es un proceso que se incluye en el ciclo vital de las personas. Es un proceso inexorable, que está determinado en parte por el efecto que el tiempo produce sobre la biología. Hay condiciones diferenciales que hacen que el envejecimiento curse en forma diferente en cada persona, según se combinen las condiciones de salud particulares, las condiciones genéticas y las características del modo de vida.

¿Hay un envejecimiento normal y otro que no lo es o envejecimiento patológico?

Podemos hablar de un envejecimiento normal, pero también de un envejecimiento patológico. El primero, está caracterizado por el declive, pero sin cambios importantes en la calidad funcional, en tanto en el segundo, se produce deterioro cognitivo y perdida de la funcionalidad. Se pueden sumar enfermedades crónicas no controladas, y otras que disminuyan la funcionalidad, incrementando la dependencia.

¿El envejecimiento tiene ritmos y formas diferentes?

Podríamos decir que hay patrones de cambios generales durante el envejecimiento, que se expresan a nivel, físico, psicológico, social, y cultural. Sin embargo, hay mucha variación interindividual. No podríamos hablar de “la vejez,” sino más bien de “las vejeces”, porque es una expresión más amplia que permite dar cuenta de la diversidad en el modo de ir envejeciendo. Aún cuando dos personas tengan la misma edad cronológica, por ejemplo 65 años, pueden tener muy diferentes edades biológicas uno puede tener un corazón y un físico de 55 años mientras que el otro puede mostrar 75 años. La misma edad cronológica con 20 años de diferencia en el ritmo de envejecimiento. Esto dependerá de la genética de cada uno y de los factores a los que hayan estado expuestos.

¿Cuáles son los factores que impactan negativamente en el proceso de envejecimiento?

Factores negativos o de riesgo: Dieta Hipercalórica y sobrepeso. Control inadecuado de enfermedades cónicas como diabetes e hipertensión. Estrés crónico. Sedentarismo. Ausencia o restricción de vínculos sociales. Vínculos dependientes. Restricción o ausencia de actividad cognitiva. Condiciones psicológicas como la ansiedad y la depresión.  Consumo de drogas y cigarrillo. Bastón único: significa apoyar la vida en una sola cosa como el trabajo, o los hijos, o el marido, que cuando desaparecen, siente que ha perdido su proyecto o el sentido de la vida.

¿Cuáles son los factores protectores, es decir los que impactan positivamente en el envejecimiento?

Factores positivos o protectores: Dieta equilibrada. Control de las enfermedades crónicas. Control del estrés. Actividad Física regular. Mantenimiento de vínculos sociales. Diversidad de intereses. Mantenimiento de actividad cognitiva, incorporación de una actividad novedosa que no corresponda a las ya aprendidas. Hábitos de vida saludable. También intervienen los modelos parentales internalizados en relación al envejecimiento.

¿Por qué es tan importante ver cómo está la memoria en una persona mayor?

Porque es un modo de ver cuál es la condición de su estado cognitivo, es decir si cursa el envejecimiento con estado cognitivo normal, o está derivando a una condición patológica llamada demencia. La memoria es un elemento importante porque nos permite mantener un registro de nuestras experiencias que va conformando nuestra identidad. Es importante poder diferenciar o distinguir, si se trata de olvidos patológicos o de olvidos benignos.

¿Hay olvidos inocentes y otros que indican que puede haber un problema más serio?

Hay olvidos que podemos llamar benignos, que son olvidos transitorios, o circunstanciales. Son situaciones en las que no podemos recuperar la información, pero que luego de un tiempo vuelve a nosotros, ya sea porque hacemos un esfuerzo de pensamiento, o aparece en forma espontánea. También podemos recuperar la información cuando otro nos da pistas, o nos ayuda dándonos datos de contexto. También el olvido, es una fase de la memoria, porque lo que no nos es útil lo olvidamos por una razón de economía de recursos cognitivos.

Es frecuente que a partir de los 50 años comiencen a aparecer quejas de memoria. Nos dicen mi memoria ya no es la de antes, me olvido muchas cosas, “abro la heladera y me olvido que fui a buscar”. Se recomienda que siempre que existan quejas sobre pérdida de memoria a partir de los 50 años, es conveniente explorarlas. Con esto me refiero a consultar a especialistas que administran pruebas para evaluar la memoria y determinar si presenta deterioro. En cambio, los olvidos patológicos, son recuerdos o información que no se puede recuperar, pese al esfuerzo o a la ayuda externa. Son propios de los estados cognitivos con deterioro. En general, la persona no los reconoce o niega su importancia. Son los familiares los que están preocupados, no la persona. Acá ya estamos en el campo de las Demencias que son enfermedades orgánicas e involutivas.

A veces simples problemas cotidianos (como por ejemplo se rompió mi lavarropas) representan contratiempos muy estresantes para los adultos mayores, parecería que el resolverlos se torna en un verdadero desafío. ¿Es esto también una característica del envejecimiento?

Bueno, esto tiene que ver con las capacidades de afrontamiento que dispone cada persona, pero también está muy regulado por los contextos que pueden ayudar o dificultar la resolución de los problemas. En general, la persona mayor, tiende a volverse conservadora y la alteración de las rutinas que para él son protectoras, o la aparición de una dificultad, puede convertirse en un problema.

También hay que tener en cuenta la cadena generacional. Hay adultos mayores que transcurren su envejecimiento junto a sus hijos y nietos, lo que representa un factor de novedad y de estimulación afectiva y cognitiva constante (por ejemplo, el uso de la tecnología). Los hijos y los nietos, pueden ayudarlos en lo cotidiano. Otros adultos mayores que están solos no tienen está ventaja.

Lo que hay que tener en cuenta es que las dificultades son menores cuando se cuenta con redes: sociales, de instituciones, o familiares para la vida cotidiana. Pensemos que, si cualquiera de nosotros se mudara a una ciudad desconocida de un día para el otro, tendría muchos problemas de adaptación y dificultad para resolver situaciones como la del ejemplo, justamente por la falta de redes.

Con respecto a los marcadores externos o estéticos del envejecimiento, como las canas y las arrugas: ¿vemos que la mayoría tratamos de minimizarlos o disimularlos, es esto debido a presiones sociales para parecer siempre jóvenes, por miedo a ser discriminado?

En la cultura occidental, hay una valorización de la juventud, que está asociada a otras características que se suponen van juntas: como la felicidad, la libertad y la belleza. Hay un prejuicio social que se llama “viejismo” o “edaismo” que rechaza al viejo. Se rechaza aquello que se teme. Muchas personas mayores sufren discriminación por su edad y por su aspecto.

Igualmente, creo que el cuidado personal, es algo que debe estar presente siempre en la vida y cado uno sabe cuál es su límite para llevar adelante intervenciones sobre su cuerpo. Las podemos hacer, pero sin desconocer que el tiempo se inscribe igual sobre la experiencia. No creo que se trate de parecer siempre jóvenes, pero sí creo, que en la medida de lo posible hay que estar siempre bien, por uno mismo y por los que viven con nosotros. ​

Hay personas que no pueden aceptar su proceso de envejecimiento como una etapa de su vida donde van a ocurrir cambios y entonces lo que aparecen ahí son conductas podríamos decir de tipo negacionistas que intentan desmentir permanentemente que eso estuviera pasando. Son los que se aferran a innumerables cirugías estéticas, o hacer gimnasia a un nivel obsesivo como una forma de mantener un cuerpo que ya no es el que era antes porque el tiempo está pasando. Sin embargo, se puede seguir teniendo un cuerpo saludable, con otra forma si lo comparamos con el que teníamos a los 20 años, pero saludable.