A medida que envejecemos vamos perdiendo la capacidad de escuchar, lo que afecta la comunicación, socialización, calidad de vida y seguridad del adulto mayor. Reconozcamos el problema.
Qué ocurre con la audición en el adulto mayor
Conforme se envejece, se va perdiendo capacidad de oír. Este problema se llama presbiacusia y puede comenzar a partir de los 40 años. Entre los 65 a 75 años, 1 de cada 3 personas presenta algún deterioro auditivo, y a partir de los 75 años esta proporción crece exponencialmente. La pérdida auditiva es bilateral, es decir que ocurre en ambos oídos y el comienzo es insidioso y gradual. Las primeras manifestaciones son dificultad para escuchar ciertos sonidos del ambiente, entender ciertas palabras en una conversación o escuchar la televisión. Para contrarrestar el problema, el adulto mayor tiende a elevar el volumen de la TV o la radio. Por una cuestión de la disposición anatómica del oído los sonidos que primero se pierden son los sonidos agudos. Los agudos son muy importantes porque son los que nos van a permitir discriminar y entender las palabras en un contexto de ruido, son los que nos van a dar claridad, precisión y nitidez a la hora de escuchar un sonido o una palabra. Hay consonantes que tienen sonido agudo como la “s” o la “y” que al no percibirlos bien no permiten entender una conversación. A medida que va perdiendo la audición el adulto mayor tiende a compensar con otros recursos como la atención y la memoria. Para poder entender la conversación necesita estar sumamente concentrado y prestar mucha atención.

Esto sostenido en el tiempo va generando un esfuerzo importante que lo fatiga, sobre todo en situaciones donde hay múltiples conversaciones simultáneas o mucho ruido de fondo. A partir de la incapacidad de escuchar y al tener que preguntar varias veces lo mismo, surgen emociones de vergüenza y ansiedad que hacen que el adulto mayor tienda a aislarse, y eso es lo que tenemos que evitar. Es muy importante pedir ayuda en el momento oportuno porque de otra forma el camino a seguir es el camino del aislamiento y auto reclusión, que van a impactar muy negativamente en la calidad de vida y en el bienestar del adulto mayor. La disminución auditiva no solamente nos deja incomunicados, sino que también implica un riesgo para la seguridad, por ejemplo cuando se deambula en la vía pública al no escuchar bocinas o sonidos de alerta.
¿Además de la edad qué otros factores pueden intervenir en la pérdida de audición?
El deterioro auditivo que ocurre con el paso del tiempo, además está acelerado por ciertos factores que pueden impactar la salud auditiva como el tabaco, el alcohol, ciertos medicamentos tóxicos para el oído y la exposición a ruidos fuertes durante períodos prolongados.
¿Cuándo y a quién consultar?
Es muy importante pedir ayuda para que la persona pueda seguir conectado con sus familiares, amigos, compañeros de trabajo y siga teniendo una vida social activa y saludable. El momento ideal para consultar es cuando la persona se da cuenta que su calidad de vida y las situaciones de la vida cotidiana empiezan a ser interferidas por la dificultad para escuchar. Cuánto más tiempo pase, la zona del cerebro destinada a procesar información auditiva va perdiendo la capacidad de hacer su trabajo y más difícil será el manejo posterior. Por eso la consulta temprana es de fundamental importancia. Se debe comenzar por el otorrinolaringólogo que hará una evaluación completa inicial seguida por controles anuales. Luego el audiólogo va a realizar estudios como la audiometría y la logo audiometría que permiten determinar la intensidad de sonido que la persona puede escuchar y la capacidad de discriminar las palabras a distintas intensidades de sonido. Estos estudios, permiten saber la magnitud de la pérdida auditiva y comenzar a buscar soluciones, por ejemplo a través del equipamiento con audífonos.
