Entendiendo la sexualidad en el adulto mayor: el tabú social, las causas orgánicas del declinar sexual y sus posibles soluciones

por | 2 Sep, 23 | Artículos

El objetivo de este blog es poner el tema sobre el tapete, tratando de romper el tabú que existe alrededor de la sexualidad de las personas mayores. La sexualidad existe y está en nuestra mente y en nuestro cuerpo hasta el momento en el que morimos.  Es sano poder hablar de ella.

La sexualidad en los humanos

La sexualidad en los ​seres humanos no solo tiene una función reproductiva, es decir que no solo tenemos relaciones sexuales para procrear, sino que la sexualidad es parte de la condición humana y de los deseos más íntimos de las personas. La sexualidad es una parte importante del bienestar psicofísico en las personas, ya que permite mantener cercanía e intimidad con la persona amada.  El deseo sexual y la sexualidad no desaparecen con la edad; la sexualidad es como la energía que no desaparece, sino que se transforma. Es importante reconocer estos cambios y aceptarlos, venciendo prejuicios o estereotipos que asocian la sexualidad a la juventud. Frecuentemente con el envejecimiento aparecen problemas que dificultan el ejercicio de la sexualidad, pero estos pueden ser superados en la mayoría de los casos o enfrentados de maneras diferentes.

A nivel psicológico, emocional y social

La sexualidad es un fenómeno complejo que tiene muchas aristas y no solamente ligado a la reproducción. Cuando hablamos de sexualidad la planteamos en términos de deseo humano, es decir toda actividad humana que tiende a buscar satisfacción, placer y bienestar. Si bien en la sociedad actual se habla de forma mucho más abierta sobre sexualidad, aún hay cierta reticencia cuando se trata de los adultos mayores. Esto muestra a nivel social y cultural que la sexualidad en los adultos mayores no es aceptada. Esto genera un efecto de aislamiento que, entre otras cosas, va a desanimar al adulto mayor a hablar del tema, pedir ayuda o consultar ante una dificultad percibida. Esta tendencia a no hablar del tema también se evidencia entre los mismos profesionales de la salud, los que durante la consulta interrogan al adulto mayor sobre todos sus sistemas excepto el sexual, reforzando aún más el concepto de tema tabú. La pauta cultural y social sobre sexualidad en el adulto mayor, necesita evolucionar. En el imaginario social, tanto se despoja al adulto mayor de su sexualidad, que a la hora de nombrarlos se los llama abuelos, implicando una pérdida implícita de la sexualidad de la persona. Si se observa alguna manifestación vinculada a la sexualidad en personas mayores, es muy frecuente que en el entorno aparezcan actitudes reprobatorias y se refieran a ellos como “vieja loca” o “viejo verde”. Las manifestaciones vinculadas a la sexualidad se suelen interpretar como algo fuera de tiempo y que no deberían estar ocurriendo en esa etapa de la vida. Es importante revertir esta concepción sociocultural y poder incorporarla al plano de lo que es el ciclo vital de la persona, para transitar una sexualidad que no resulte culposa sino sana y esperable.

A nivel físico y de la función

A medida que envejecemos la función de los órganos sexuales declinan y declina en ellos la producción de hormonas sexuales.

En la mujer: los ovarios son los encargados de formar las hormonas sexuales femeninas llamadas estrógeno y progesterona.  Con la edad comienzan a disminuir su producción hasta que desaparece por completo alrededor de los 50 años, llegándose a lo que se conoce como la menopausia. Las hormonas sexuales actúan sobre muchos lugares del cuerpo como en el sistema cardiovascular, manteniéndolo sano o en el hueso manteniéndolo calcificado, sobre los órganos sexuales los estrógenos mantienen el trofismo y buen funcionamiento, por eso al declinar, la vagina comienza a sufrir resequedad, sus paredes se adelgazan y se atrofian. Estos cambios van a resultar en molestias o incluso dolor durante las relaciones sexuales.

En los varones: los órganos formadores de la hormona sexual masculina, testosterona, son los testículos. La testosterona actúa sobre los órganos sexuales, así como también en otras partes del cuerpo, por ejemplo, aumentando la masa de musculo. Con el envejecimiento, declina la producción de las hormonas sexuales lo que causa disminución del deseo sexual y comienzan a aparecer problemas de impotencia. Al comienzo puede tratarse de retardo en lograr la erección o dificultad para mantenerla y finalmente incapacidad de lograr una erección.  Es importante destacar que la impotencia sexual masculina puede estar reflejando la presencia de problemas clínicos como diabetes o arterioesclerosis y puede verse acelerada por determinados hábitos como el tabaquismo.

Tratamientos en la mujer

  • La sequedad vaginal puede mejorarse con óvulos hidratantes vaginales, que contienen sustancias como el ácido hialurónico o la vitamina E que ayudan a mantener la vagina hidratada.
  • Existen pastillas vaginales con estrógenos para tratar la atrofia vaginal. Este medicamento no está indicado en personas que tengan riesgo de cáncer de mama y debe ser controlado de cerca por el especialista.
  • A la hora de tener relaciones sexuales es beneficioso utilizar lubricantes. Deben elegirse los de base acuosa o geles, estando contraindicados los lubricantes de base grasa como la vaselina.
  • No se aconseja el uso permanente de toallitas higiénicas, ya que mantienen la humedad en la zona y favorecen el desarrollo de hongos.
  • Higienizar los genitales simplemente con jabón neutro.  No utilizar jabones perfumados o desodorantes íntimos, porque pueden causar irritación y alergias.
  • Utilizar preferentemente ropa interior de algodón.

Tratamientos en el varón

  • Existen medicamentos para tratar la disfunción eréctil o impotencia. Son vasodilatadores que ayudan a lograr la erección.
  • No actúan solos, sino que se requiere tener excitación sexual para que comiencen el efecto.
  • Si bien en muchos países son de venta libre, siempre se recomienda la consulta medica antes de comenzar a tomarlos.

Consejos para las personas con flexibilidad y movilidad reducida por artritis

  • Darse un baño tibio relajante, previo a la relación sexual.
  • Adecuar la medicación analgésica para que haga su mayor efecto en el momento de la relación sexual.
  • Son útiles los masajes musculares, que pueden servir como parte del juego sexual previo y ayudaran a relajarse.
  • Tratar de encontrar posiciones adecuadas durante el acto sexual, de manera que las articulaciones más dolorosas y afectadas no sufran estrés.
  • Como en todos los órdenes de la vida, es necesario tenerse paciencia mutuamente y expresarse mucho cariño.